El peso simbólico del 2 de abril resuena anualmente en el alma argentina, evocando una gesta que, a cuatro décadas y tres años de distancia, continúa moldeando nuestra identidad nacional. La vigilia que precedió este nuevo aniversario de la guerra de las Malvinas, impregnada de emoción y orgullo, constituye una reafirmación de un compromiso inquebrantable con la memoria, la conmemoración y el profundo respeto hacia aquellos que ofrendaron sus vidas en defensa de nuestra soberanía.